La Isla

Lanzarote

Como todo el archipiélago canario, Lanzarote es de origen volcánico. Las huellas de las erupciones son aquí muy visibles y la actividad agrícola se ha adaptado a la perfección aprovechando el picón (ceniza volcánica) negro como material que retiene el agua durante mucho tiempo, proporcionando así a los cultivos de vid y otros frutales la humedad y la protección frente al viento necesaria (las plantas crecen en hoyos grandes).

El museo de arte moderno de Nueva York ha nombrado a la región agrícola La Geria una obra de arte sin artistas, y a la salina de Janubio como una “Obra gigantesca de Land Art”. Allí se obtiene sal de excelente calidad de manera artesanal.

Aparte de las tres pueblos turísticos Puerto del Carmen, Costa Teguise y Playa Blanca, la isla no es excesivamente edificada. Los pueblos blancos encajados entre restos de lava y adornados con Aloe Vera  y Palmeras, son dignos de admirar.

Importante es la inversión en energías renovables; su gran parque eólico es uno de los más importantes de España. También podemos ver energía solar y potabilizadoras que trabajan sin usar Petróleo.

Durante unas erupciones volcánicas en los años 1726 – 1730 se formaron las Montañas del Fuego, un espectacular paisaje que hoy es el parque nacional Timanfaya. Las últimas erupciones tuvieron lugar en 1824.

Otra visita obligada son los Jameos del Agua, paraje singular bellamente mejorado y hecho asequible por el conocido artista Cesar Manrique. Allí podemos visitar extensas cuevas con lagos subterráneas, algunas  iluminadas por la luz solar.

La belleza de la isla es incomparable, un paraíso alejado del turismo masificado de otras partes del archipiélago.