La Isla

La Palma, también llamada “La Isla Bonita”, es realmente una isla fascinante, llena de bosques, profundos barrancos, terreno volcánico reciente, en forma de corazón.

Su capital es Santa Cruz de la Palma y está situada en el oeste de la isla. Sus 16.000 habitantes son conocidos por su carácter amable y abierto frente al visitante. El casco antiguo merece una visita: el estilo colonial está bien preservado y llaman la atención los bonitos balcones de madera.

Los que buscan relajación y tranquilidad pueden encontrar en La Palma su paraíso; el turismo es sobre todo rural, se encuentran pocos hoteles y mucha naturaleza. Es ideal para caminantes, ya sea para explorar el parque nacional de la Caldera de Taburiente, seguir la ruta de los volcanes o entrar en los profundos bosques de laurisilva. Hay una buena red de senderos marcados por toda la isla.

La impresionante Caldera de Taburiente se encuentra en el corazón de la isla. Es un antiguo cráter volcánico de un ancho de 9 km y una profundidad de 2 km, donde hay agua corriendo todo el año.

El relieve más alto de la Palma es el Roque de los Muchachos, donde se ubica el observatorio estelar más grande de todo el hemisferio norte del planeta. Con buen criterio, ya que en una noche clara se puede apreciar el firmamento con increíble nitidez.

También para los ciclistas hay buenas rutas: en el sur los bosques de pino ofrecen sombra agradable en verano, y en el norte la laurisilva procura frescor y humedad. Las carreteras tienen asfalto en buen estado y ofrecen un panorama incomparable.

Para los que les gusta sumergirse les esperan cuevas y arcos subacuáticos con la presencia de infinidad de peces de muchos colores y formas. El turismo del buceo no está muy desarrollado aún, lo que proporciona experiencias muy exclusivas.

Por mar también se puede salir de excursión a navegar en velero o a observar delfines y ballenas muy de cerca.

En La Palma parece que se para el tiempo. Si quieres venir, prepárate para dejar la prisa atrás.

Energéticamente  la isla nos proporciona acceso a la fuerza del amor.